Información al paciente

¿Qué tipo de aparatos existen actualmente?

 

Removibles (de quitar y poner). Son aparatos de acrílico que por unos ganchitos metálicos se aguantan en los molares. Nos sirven para corregir defectos óseos aprovechando el crecimiento, como el problema de paladar ojival (estrecho) que nos provoca una mordida cruzada posterior. Son aparatos no útiles en adultos. Su uso condiciona los resultados del tratamiento. Cuantas más horas se lleva puesto más rápida y evidente será la corrección. Necesitan un mínimo de utilización que consiste en toda la noche y unas 4-6 horas durante el día.

 

Fijos. Normalmente nos referimos a los brackets, aparatos que van cementados a cada diente; pero también hay otro tipo de aparatos fijos complementarios no necesarios en todos los casos. Con los brackets controlamos la posición exacta de cada diente, lo que nos sirve para conseguir una oclusión perfecta. Podemos elegir el tipo de material: metálicos o de porcelana, estos últimos cada vez más utilizados por un tema de estética.

 

¿Quién puede beneficiarse?

El momento ideal para realizarla es durante la época de crecimiento, ya que los tejidos orales se adaptan mejor a los cambios. Por ello, la ortodoncia ha sido tradicionalmente usada para el tratamiento en los niños.

Sin embargo cada vez son más los adultos que acuden a la consulta del odontólogo en demanda de este tratamiento con cada vez mejores resultados.

 

Tipos

Aparatos removibles: Consisten en una placa de plástico que encaja en el paladar y que se sujeta a los dientes con pequeños ganchos metálicos. Este método sólo es útil en determinados casos. El niño puede quitárselo y ponérselo sin la ayuda del odontólogo. Los aparatos removibles, al poder quitarse, hacen más fácil la higiene tanto del aparato como de los propios dientes. Pero también tiene desventajas; dificulta el habla y la masticación sobre todo los primeros días, y el niño puede perderlo o romperlo. Otra desventaja es que su colocación depende de la voluntad del niño o de sus padres. Puede que, por olvido o por desidia, el niño no se lo ponga de modo que no se obtienen en los resultados esperados.

 

Aparatos fijos: Consisten en una serie de alambres sujetos a los dientes por medio de unas piezas llamadas "braquets". Estos "braquets" suelen colocarse en la cara externa de los dientes, que es la que se ve cuando sonreímos. Esto es lo más frecuente y lo que mejores resultados da. También pueden colocarse en la cara interna o lingual. En este caso no se ven ni los "braquets" ni los alambres, aunque esta opción dificulta el habla y puede producir ulceraciones en la lengua. Este sistema de "braquets" permite un mayor control del movimiento dentario. También permite una mejor previsión de resultados ya que el paciente no puede quitárselos a su voluntad, sino que necesita para ello de la intervención del odontólogo.

 

Duración del tratamiento:

La duración media del tratamiento es de dos a tres años.
En el caso de los adultos puede ser necesario el uso de alambres vestibulares (en la cara interna de los dientes) durante varios años para evitar que reaparezca la enfermedad.

Generalmente, una vez terminado el tratamiento, es necesario usar un mantenedor durante la noche para mantener las piezas dentales en su nueva ubicación.

 

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